Los dibujos de Antonio Nieto Rodríguez que integran Naked. Disegni alla punta d’argento son testimonio del meticuloso trabajo de observación y ejecución que se halla en la base del proceso creativo del artista. Compuesta por (número) obras, la presente exposición nos acerca a la intimidad de Nieto quien, a través de su mirada y su mano, recrea las masas y la expresividad de diversas anatomías humanas. Estos dibujos fueron realizados a la punta de plata, una técnica que representa un reto para los artistas dado que no permite realizar corrección alguna. La elección de dicha técnica nos permite conocer la pasión por investigar y actualizar la tradición artística de Nieto.El dibujo a la punta de plata fue una técnica frecuentemente usada por los antiguos maestros flamencos y los artistas italianos del Renacimiento, entre las últimas décadas del siglo XIV y los primeros años del siglo XVI. Como su nombre lo indica, esta técnica requiere de un estilete de plata, una delicada barra de metal con punta afilada y semejante a un lápiz, para lograr trazos finos y precisos. Antonio Nieto diseña y supervisa la realización de sus propios estiletes: siguiendo un modelo propiamente renacentista, y gracias al conocimiento y destreza de un maestro orfebre, Nieto funde piezas distintas de plata y las transforma en el instrumento deseado. La fabricación del estilete representa el corazón alquímico de los dibujos aquí presentes: una purificación metafórica de la plata por acción del fuego que la eleva de metal ordinario a materia para la creación.Para que reciban los finos trazos de una punta de plata, Nieto prepara los finos papeles de algodón sobre los cuales que trabaja con una imprimatura a la media creta, elaborada con carbonato de calcio, blanco de zinc y aceite de linaza, misma que en esencia sigue la antigua fórmula renacentista que incluía ingredientes como cola de conejo, yeso, caolín y cal. Encuentro personalmente sugerente que si bien la elaboración del estilete remonta a las antiguas colaboraciones entre grupos de distinto gremio para sortear las distintas fases e implicaciones que requiere la realización de una obra artística, y de manera metafórica para el artista remite a una metamorfosis física y espiritual de la materia, las preparación de la imprimatura nos recuerda la cercanía que mantenían pintores y boticarios, pues numerosos materiales usados por aquéllos, sólo éstos podían proveerlos. Asimismo, este cuidado manual, mecánico, puesto por Nieto en la preparación del papel de sus dibujos nos recuerda que durante el Renacimiento los escritos sobre arte dejaron de ser manuales que a modo de recetario preservaban los secretos del taller artístico, para convertirse en discursos y alegatos que defendían el pensamiento teórico de la propia creación. Uno de los argumentos que permitieron hacer la defensa de la pintura fue precisamente su estrecho vínculo con el dibujo.Sin dudar, es en la ejecución del dibujo donde se puede apreciar no sólo una soberbia serie de dibujos anatómicos, sino la propia corporalidad de Antonio Nieto operante: la sensibilidad de su ojo para aprehender los rasgos y la fuerza de los cuerpos; la precisión de su mano que acepta el desafío de dominar la punta de plata, y todo un proceso inventivo de percibir, sentir y reinventar la materia de la carne. Si bien esta serie en mucho recuerda en gran medida a los dibujos al desnudo que los jóvenes estudiantes de las academias clásicas realizaban como parte de su trayectoria educativa, bien podríamos considerarla un reto al pasado, pues a diferencia de los bocetos que preparaban los antiguos estudiantes, o las repetidas clases en que solían estudiar a un modelo colocado siempre en la misma posición, Nieto realizó la mayoría de estos dibujos sin tipo alguno de apuntes previos, es decir, nacieron de la observación directa de los modelos que posaron para el artista. Sólo en algunos casos hubo una fotografía que sirvió de apoyo para continuar el meticuloso trabajo dibujístico de Nieto. Cada huella que la punta de plata deja sobre la imprimatura constituye indeleblemente a la obra final.Cuerpos atléticos y en posiciones deportivas que evocan el arte clásico; pesadas anatomías cuyo volumen recuerda a Rubens, descansadas posturas femeninas que nos traen a la memoria el romanticismo orientalista o las plácidas composiciones art-déco, delgados y alargados cuerpos que hacen pensar en la pintura expresionista, dinámicas posiciones dancísticas, son sólo algunos de los tipos físicos aquí representados. Búsquedas materiales e intelectuales, todos los dibujos, casi en un diálogo inconsciente con Miguel Ángel, poseen un contorno lineal; pero también han sido magistralmente sombreados, de modo tal que las masas volumétricas elegantes de insinúan. Vale siempre la pena recordar que la punta de plata permite líneas sutiles, claroscuro y matices que ni con otros metales ni con grafito se logran. La serie Naked de Nieto bien podría ser ovacionada como un magistral ejercicio del proceso que opera entre el ojo y la mano, de ese instante en donde la creación surge al reinventar el mundo de la naturaleza en el arte. Baste citar para concluir que cuando Lorenzo Zuccari defendió al dibujo en su cualidad propia de diseño interno, mental, de vero segno di Dio in noi, ponderaba la libertad imaginativa por encima de la precisión matemática esclavizante del genio creador. Los dibujos de Nieto son, a mi parecer, un fabuloso puente que establece una nutritiva línea de tensión entre pasado y presente, entre técnica e inventiva, entre tradición y reinterpretación.